Todavía no me convencen de que en el mundo de los vivos se vive mejor.
Déjenme con mi sueño, con mis obituarios, con mis libros y sus voces, con las sombras que se vuelven amigas.
Todavía no me convencen de que la mañana existe.
Déjenme con mi fuera de tiempo, con mis dos de la tarde, con mi cielo estrellado y profundo, con el misterio de la noche y con el silencio -que tantas veces aturde y tantas otras acaricia-.
Todavía no me convencen de que la gente es mala.
Déjenme con mis personajes de realidad, con mis villanos llenos de escrúpulos y dignidad, con mis príncipes trash sin un ápice de dulzura.
Todavía no me convencen de que el amor no existe.
Prefiero seguir sintiéndolo aunque no me correspondan, seguir hablando aunque me mientan y saber exactamente cuándo olvidar aunque no del todo.
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martes, 12 de mayo de 2015
Aunque nadie lo sospeche las cosas cambian.
Obtengo lo que quiero de gente que no me importa pero el tiempo a fuerza de perseverancia volvió parte de mi vida.
Sufro por lo que no existe.
Lo que no pasa me desvela.
La noche me pervierte los pensamientos y me corrompe las ideas.
El cinismo se aloja en la garganta.
Y ese vos particular que no aparece.
Y la gramática de los idiomas.
Murmuro en soledad, extraña de mí.
Otra vez el antes es mejor que el después. Y siempre hay un ahora y un después y un antes alternativamente.
Pongo tus manos transparentes sobre tus ojos y mis manos pequeñas sobre los míos.
Fuimos todos los rojos del fuego. Pero más la nieve.
-Hablo sola. Me escucho. Escribo en voz alta.-
Nos damos la mano.
Nos vamos.
Hoy no caigo en los mismo errores.
Sufro por lo que no existe.
Lo que no pasa me desvela.
La noche me pervierte los pensamientos y me corrompe las ideas.
El cinismo se aloja en la garganta.
Y ese vos particular que no aparece.
Y la gramática de los idiomas.
Murmuro en soledad, extraña de mí.
Otra vez el antes es mejor que el después. Y siempre hay un ahora y un después y un antes alternativamente.
Pongo tus manos transparentes sobre tus ojos y mis manos pequeñas sobre los míos.
Fuimos todos los rojos del fuego. Pero más la nieve.
-Hablo sola. Me escucho. Escribo en voz alta.-
Nos damos la mano.
Nos vamos.
Hoy no caigo en los mismo errores.
lunes, 27 de abril de 2015
Blancura. Locura.
¿De qué color es tu locura? Hoy la mía es blanca y corre sin
levantarse, se pierde en paraísos espirituales y disfruta de ser loca, de ser
blanca.
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